Con el chándal puesto y las cabezas y las piernas en París, el Real Madrid despachó al Getafe como si jugara al solitario sin otro fin que un pasatiempo. Y así fue hasta que al árbitro le dio un repentino ataque de árbitro y sacó un ratillo al partido del punto muerto en el que estaba. Con 2-0 para los madridistas y ya con diez el Getafe por expulsión de Rèmy, el juez sancionó con penalti una limpia defensa de Nacho frente a Jorge Molina, al que rebañó el balón con acierto. Doble tropezón arbitral.
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