En Suiza, ante una selección menor, Egipto, pero que cuenta con uno de los jugadores más en forma del momento, Mohamed Salah, Portugal evidenció sus carencias y sus dudas de cara al Mundial del próximo verano. Pero también, aunque tarde, sobre la hora, enseñó sus virtudes. Más bien su única virtud, Cristiano Ronaldo, que apareció en el descuento para voltear el marcador con un doblete y eclipsar al atacante del Liverpool, protagonista de la noche hasta la irrupción del madridista. De momento solo CR parece otorgarle cierta estabilidad a la campeona de Europa, cuya respuesta en Rusia se antoja indescifrable. Mientras tanto, Fernando Santos hila para entremezclar a viejos veteranos de guerra, como Quaresma y Bruno Alves, y jóvenes promesas en crecimiento entre los llaman la atención Bernardo y Andre Silva, Neves o el valencianista Guedes.
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