Clement Lenglet se hizo mayor en Old Trafford. De golpe. El francés despejó en el Teatro de los Sueños la única duda que generaba su rendimiento como central. Con el cartel de falto de contundencia se plantó delante del gigante Romelu Lukaku para exhibirse. Le sacó balones a porrillo por anticipación, característica habitual de Lenglet, pero también lo secó en el duelo físico, en el hombro contra hombro. La bestia belga ganó dos envites, el primero del partido a Kjaer y la acción de córner a Mercado que acabaría en gol. Fin. Mientras estuvo con el francés, nanay. Una eliminatoria soberbia la suya, tanto en Sevilla como en Inglaterra. Consagrado a ojos de Europa.
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