Ni en la prestigiosa la Liga, ni en la pomposa Champions, tampoco en la poca atractiva Supercopa de Cataluña. Dembélé no se engancha ni se rebela. A veces explosivo y otras disperso, el extremo parece preso de los nervios, condicionado seguramente por la expectación de su fichaje y las lesiones. “Intentó entrar en juego y se enfrentó al rival”, respondió Valverde. “Hay que ir poco a poco”. A falta de Dembélé, la figura fue Cillessen. El Barça se quedó con la tercera edición de la Supercopa en la tanda de penaltis (4-2, 0-0 en el partido) sin más argumentos que el portero suplente. El holandés estuvo muy bien en el partido y estelar en la pena máxima tirada por Jurado.
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