Despertó Argentina. Todavía inquieto porque no tiene ni el sistema, mucho menos el once para el inminente Mundial de Rusia, Jorge Sampaoli se dio un gustazo ante Italia. Una victoria con aliciente: Messi, lesionado, miró el partido desde la grada. Argentina se demostró algo hasta ayer impensado, puede ganar sin el 10. Ordenado en el fondo, atrevido en ataque, la Albiceleste confió en la seguridad de Otamendi, el fútbol de Banega y el desparpajo de Lanzini. Entre el volante del Sevilla y el mediapunta del West Ham construyeron un triunfo para ilusionar a la hinchada Argentina. Una victoria para la tranquilidad de Sampaoli.
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