En el lunes invernal de Madrid, mientras los copos de nieve caían sobre la ciudad y el tráfico se enredaba en el barrio de Salamanca, el número uno del tenis, Rafael Nadal, emitía un mensaje tranquilizador durante la presentación de una clínica especializada en la atención a los tenistas. Ataviado con una americana, tejanos y unas zapatillas casual, el mallorquín dijo que la lesión que se produjo durante el Open de Australia está controlada y que si no hay variaciones competirá a finales de mes en Acapulco.
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