Cuando los niños de su edad estaban rendidos a Ezekiel Kemboi, doble campeón olímpico en 3.000m obstáculos, Michael Olunga (Nairobi, Kenia; 23 años) solo tenía ojos para Robin van Persie. En un país acostumbrado a ver volar a sus deportistas por las pistas de atletismo del mundo, Olunga quería correr, sí, pero también saltar, cabecear y chutar un balón. “Tenía 14 años y me llevaron a una academia. Había muy buenos jugadores, algunos mayores que yo. Cuando terminó el entreno, el técnico me hizo un contrato. Fue un shock. Entonces entendí que mi sueño se podía hacer realidad”, relata Olunga. Ayer un desconocido, hoy (16.15, beIN) amenaza del Atlético tras marcar el primer hat-trick de un jugador del Girona en Primera.
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