Estos últimos días he recibido dos mensajes de WhatsApp que me han hecho especial ilusión. El primero fue de Monique, una china muy simpática y eficiente que trabaja en el Open de Australia y que se ocupa de mil quehaceres relacionados con el bienestar de los tenistas. Me mandó saludos desde su puesto, en el que me la imagino siempre activa y sonriente. El segundo fue de Iain, el conductor de Rafael en el torneo de Australia. Tanto allí como en Roland Garros, algunos tenistas gozan de este privilegio. Rafael pide siempre a Iain en Melbourne —llevará con él unos siete u ocho años-, como también a Aureil en París.
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