El 16 de febrero de 2016, en la goleada del Barcelona de Luis Enrique al Celta en el Camp Nou, Leo Messi imitó a Johan Cruyff. El 10 lanzó un penalti indirecto para cederle el balón a Luis Suárez, que finalmente mandó la pelota a la red. Según las estadísticas, en aquella oportunidad, el rosarino falló la pena máxima ante el conjunto gallego. No es un dato menor, los penaltis son el punto débil de Messi. Con la camiseta del Barcelona, La Pulga se ha parado en los 11 metros en 86 oportunidades, ha marcado 65 y ha fallado 21. Un saldo de errores del 24,4%.
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