dimanche 3 décembre 2017

Vidas paralelas

Fue en 2015, al acabar un Madrid-Depor. Bale salió en un lujoso 4x4 y un semáforo lo paró al lado del Bernabéu. Fue como si a un niño se quedase encerrado en la jaula de los tigres. Los aficionados se abalanzaron sobre el coche, que quedó rápidamente cubierto de gente, mayormente china, mientras de Bale ya no se veía ni el moñito. Pensé que arrancaría desprendiéndose poco a poco de hinchas un poco a la manera en que Forrest se fue dejando los hierros, pero de alguna manera Bale, dos años después, todavía lleva algún aficionado colgando.

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