En 2011, el balonmano femenino español escribió otro capítulo más de emociones. Tres años antes, la selección se había colgado su primera medalla, una plata histórica en el Europeo de Macedonia, y el Mundial de Brasil le daba la oportunidad de consagrar su gran salto. Con un gol en el último minuto, España derrotó a la selección anfitriona y se citó en semifinales con Noruega, verdugo en la final continental. “Noruega nos dio el palo”, recuerda Silvia Navarro (Valencia, 38 años), portera de la selección en ese torneo y una de las pocas representantes de esa generación que hoy se medirá otra vez a la selección nórdica en los octavos del Mundial de Alemania (20.30, Teledeporte). “Luego en el partido contra Dinamarca por el bronce era todo o nada, nos mirábamos y sabíamos que había que llevárselo como fuera”, añade la guardameta, que acabó colgándose la medalla.
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