Otra vez ante Noruega. La selección española volvió a sucumbir a la velocidad de la selección con el mejor palmarés del mundo y se despidió en octavos de final del Mundial de Alemania. Los nervios, la falta de efectividad, y el ritmo eléctrico de las vigentes campeonas acabaron por derrotar a una selección que solo dejó ir el partido en la segunda parte. "El nerviosismo nos ha crucificado, pero hemos dado la cara", resolvía Carmen Martín, la capitana, una de las pocas superiviventes de la generación de Guerreras que conquistó dos platas europeas (2008 y 2014), un bronce mundial (2011) y otro olímpico (2012).
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