El Manchester City puso la piqueta en la Premier. Sin hacer un partido deslumbrante, atenazado por los nervios por momentos, precipitándose, lejos de su mejor versión, fue capaz de doblegar a un United menor. No hubo grandeza en el derbi de Manchester, el partido más grande que puede ofrecer hoy el fútbol inglés, resuelto con tres goles de rebote. No hubo apenas lujos ni emociones fuertes, pero quedó patente que el equipo más perfecto del campeonato es el que dirige Guardiola, autor de pleno derecho de una obra que lo afirma en la peana del mejor entrenador que existe con amplia diferencia. El técnico catalán celebró el 1-3 abrazado a sus compañeros de cuerpo técnico y a sus jugadores sobre la hierba de Old Trafford. Bajo una nevada persistente, los ganadores se felicitaron con la gestualidad aliviada de quien sabe que la diferencia lograda es insalvable. Once puntos separan al City, el líder, del segundo de la clasificación, el desteñido United de Mourinho. Ningún equipo ha remontado jamás semejante distancia en la historia de la Premier.
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