“Aquí, con la bomba psicológica, dale, dale, hay que inflar”, relataba recientemente Germán Burgos a un grupo de aficionados que presenciaban un entrenamiento del Atlético de Madrid. Unos metros más allá, en silencio, Diego Pablo Simeone observaba el desempeño de un ejercicio defensivo que había ordenado. A diferencia de otros parones, el entrenador no se ha ausentado. Simeone ha dirigido todos los entrenamientos programados. Una mayor presencia de jugadores que no han ido convocados por sus selecciones (17), la situación por la que atraviesa el equipo y que el derbi sea el duelo que el sábado reabra la vuelta a la competición le han impedido desligarse del trabajo diario como ha sucedido en otros parones internacionales desde su llegada al club en 2011. Simeone también ha recibido una demanda interna para que refuerce su liderazgo ante un grupo necesitado de la simulada bomba de inflar estados anímicos de la que habla Burgos.
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