Timo Werner, el mejor delantero centro surgido en Alemania en los últimos años, se sentó este sábado en el banquillo del Westfalenstadion después de permanecer tres semanas de baja por hipersensibilidad auditiva. El himno del Borussia Dortmund, el estrepitoso Heja BVB, la marcha que sus aficionados cantan en un coro multitudinario antes de cada partido, nunca resultó tan intimidante. El nueve del Leipzig, máximo goleador de su equipo —cinco tantos en seis partidos de Bundesliga—, es menos vulnerable a los centrales que al ruido.
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