El último partido que el Qarabag disputó en Agdam tuvo una acústica de fondo estremecedora. El fuego de artillería retumbaba en las calles de lo que hoy es una ciudad fantasma que testifica las consecuencias del conflicto bélico entre Azerbaiyán y Armenia (1988-94) por la disputa del territorio de Nagorno-Karabag. Solo las ruinas atestiguan que el Qarabag jugaba en el desintegrado y simbólico estadio Imarat.
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