A Piqué le pudo el instinto y se marchó al camerino antes de que acabara la primera parte. Primero, inteligente, hizo una falta táctica para cortar una contra rival; después, torpe, metió con la mano un centro de Deulofeu. “Es una acción que no la piensas”, reveló Sergi Roberto; “quería marcar gol y me ha dicho que la pelota se le había quedado atrás y es el instinto por querer marcar”. El técnico Valverde opinó de igual forma -“ha sido un gesto instintivo, quieres meter el cuerpo para hacer gol”-, pero valoró más lo que suponía perder a un hombre sobre el tapete: “El contratiempo de la expulsión hacía que viéramos la segunda parte de otra manera porque no nos podíamos ir arriba, no teníamos las bandas ocupadas y las contras eran peligrosas… Pero hemos logrado marcar y estamos satisfechos porque hemos podido solventar el segundo tiempo”. Entre otras cosas porque a Messi tanto le da jugar con uno menos a su lado. Él quiere la pelota al pie y desde ahí fabrica fútbol, articula el juego del Barça y con frecuencia le pone el lazo. Así lo explicó anoche frente al Olympiacos, equipo ramplón y timorato que ni con superioridad numérica intentó estirar las líneas.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2gRllel
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire