Dinamarca se ha convertido en las últimas semanas en el mayor exponente de la creciente lucha por la igualdad salarial que libra el fútbol femenino. Tanto, que la protesta ha dejado atrás su carácter simbólico para afectar directamente a una competición oficial. El pasado viernes la selección femenina de fútbol se negó a disputar encuentro el contra Suecia clasificatorio para el próximo Mundial, algo que ya le ha costado la apertura de un expediente disciplinario por parte de la UEFA que se estudiará el 16 de noviembre, según anunció este martes. El reglamento contempla que la federación que se niega a jugar un encuentro pierde el derecho a todos los pagos del organismo que rige el fútbol europeo.
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