lundi 16 octobre 2017

La graduación europea de Isco

Con la Copa de Europa por delante, nada suele ser lo que parece en el Real Madrid. Bacheado en la Liga, por su inopinado mal pie en el Bernabéu, su mejor partido del curso lo selló en Dortmund. Allí dejó sonado a uno de sus dos adversarios de rango en esta fase de grupos. El otro es el Tottenham, que ya en la primera jornada puso en la lona al Borussia. Un clásico del fútbol inglés con estrechos lazos madridistas en los últimos tiempos (César Sánchez, Soldado, Woodgate, Van der Vaart, Adebayor, Juande Ramos, Modric y Bale). Un club con más eco que palmarés: dos títulos ligueros —el último hace 56 años—, dos Copas de la UEFA (1972 y 1984) y una Recopa (1963). Hoy es un buen equipo. El mejor vivero doméstico de la selección inglesa y un conjunto capaz de navegar entre la opulenta élite de la Premier pese a ser una institución vendedora. Segundo en el último campeonato, hoy ocupa la tercera plaza. Enfrascado en la construcción de un nuevo estadio —esta temporada juega en Wembley—, la entidad ha puesto empeño en contener el gasto. De ahí que Mauricio Pochettino, su técnico, tenga que profundizar con el que ha sido su espinazo en las últimas temporadas.

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