Es indudable que Ferrari dio este invierno un considerable paso adelante con diseñó el monoplaza con el que iba a competir en el Mundial de Fórmula 1, pero esa mejora todavía no tiene el empaque suficiente como para poner en peligro el papel dominante de Mercedes cuando el coche de la marca de la estrella está en manos de Lewis Hamilton. La velocidad de crucero del británico es inalcanzable para el resto de la parrilla circunstancia que seguramente da más valor a la hazaña que el año pasado hizo Nico Rosberg. Sin su vecino de siempre al otro lado del taller, el chico de Tewin (Gran Bretaña) se erigió más que nunca como líder indiscutible y sacó a pasear el martillo con el que hasta el momento ha destrozado a sus rivales.
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