Ante las dudas y la precariedad, catenaccio. Así es el Atlético, un equipo que se refugia en el arte de defender cuando se siente más inseguro. Tocado tras el fiasco de Qarabag, su propuesta en Vigo fue la de un equipo menor que aspira a reconfortarse y a atreverse a dar pasos hacia adelante agarrado a los resultados. Mientras, defender, que es lo que mejor sabe hacer. En eso no hay dudas. Ganó 0-1, fiado a su portero, y a la acumulación de jugadores en su campo sin escrúpulo alguno. Enfrente, el Celta, hizo uno de esos ejercicios de autoritarismo frustrante. Se quedó con la pelota, fue siempre más ambicioso, pero se encontró con esa cruda realidad a la que somete el Atlético a muchos de sus rivales. Con casi nada en ataque, y con mucho en defensa, salvo algunos descuidos a corregir, los rojiblancos se llevaron los tres puntos.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2yGaoE0
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire