Era un partido de la cuarta jornada de Liga, pero pareció la continuación de la final de la temporada pasada. El Real Madrid superó al Valencia en La Fonteta (82-86) en un pulso apasionante que mezcló fiereza y talento y se decantó a favor de los blancos gracias a la rutilante hiperactividad de Doncic y a la imperturbable clase de Randolph. Entre ambos neutralizaron al campeón, que comenzó subido al avión de Green y acabó a hombros de Pleiss.
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