Es la Historia invertida, la crónica del mundo al revés, de una realidad paradójica. De uno, Roger Federer, que le ha dado un vuelco a todo y ha golpeado a su leviatán, desterrando los fantasmas que tradicionalmente tanto daño le hicieron, hasta el punto de arrancarle lágrimas por la impotencia del querer y no poder. De uno que ha terminado con el maleficio y de otro, Rafael Nadal, que ya no es un ogro para el suizo, porque ahora el que sufre y padece es él, agarrotado y comprimido mentalmente en la nueva realidad.
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