Terminó el partido y Diego Pablo Simeone encaró el túnel de vestuarios batiendo las palmas con fuerza. A su vez, en el fondo que ocupaban los hinchas de la Roma más ruidosos tronaba un nombre: “Alisson, Alisson”. El meta brasileño fue el muro con el que se topó el Atlético en el estadio Olímpico de Roma. Una veintena de remates, 11 de ellos a puerta, fue el torrente con el que el Atlético pretendió ejecutar sin suerte al equipo italiano. Ya en la sala de prensa, bajo la atenta mirada de su hijo Giovanni, delantero de la Fiorentina, Simeone resumió el encuentro en una frase corta y expeditiva: “El partido fue todo lo que imaginamos, menos el gol”.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2xXZE2s
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire