mardi 8 août 2017

Una carrera frustrante da el tercer oro a Van Niekerk, lejos de los 43s

La noche más fría del agosto nunca cálido de Londres se enfrió más cuando eran casi las 10. Un viento frío, intruso, se coló por los pasillos del estadio y nadie apenas en el estadio fue más allá de un cortés aplauso cuando Wayde van Niekerk ganó, como estaba anunciado, los 400m, la carrera de la frustración. Los corrió en 43,98s. Un segundo más lento que lo que soñaba la afición, necesitada de emociones fuertes después de la retirada oscura de Usain Bolt. Los 43s, la última gran barrera de la velocidad, caerán en otra ocasión. Quizás en un mitin con recompensa económica, quizás en los próximos Mundiales, en el Oregón del 19…

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