Dos caras sencillas, ni rebosante de alegría en Chris Froome, nuevo líder y dinamitero de la carrera, ni abotargada por la tristeza de Alberto Contador por su primera derrota, no definitiva, sí indicativa, en la tercera etapa de la Vuelta. Dos caras ni serias ni tristes. Contador, sencillo, tras la cruzar la linea de meta, para reconocer que hacía tiempo que no se había sentido "tan flojo”.
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