mardi 4 juillet 2017

Un monte para atacar, 22 para defenderse

Ya no llueve en el Tour, que ahora se cuece al calor del sol de julio, pero, olvidados los charcos, el pelotón ha encontrado nuevas razones para el miedo que sumar a las caídas en las llegadas. La carrera termina el miércoles a 1.000 metros, en lo alto de la Planche des Belles Filles, en los Vosgos, y Chris Froome amenaza con dinamitarla, con matar el suspense, el sentido de la disputa.

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