Aunque Garbiñe Muguruza ya conocía la sensación de ganar un grande, ayer fue la primera vez que recibió la visita monárquica después de la victoria contra Venus Williams. Antes de acceder al vestuario para celebrarlo junto a su equipo, la campeona fue llevada directamente a uno de los salones de Wimbledon, en los que le esperaba un nutrido grupo de autoridades, con el rey emérito don Juan Carlos en primera línea. La tenista recibió un abrazo y a continuación se quedó sin palabras, ruborizada, algo que no es nada fácil porque en las distancias cortas es una chica dicharachera y sin ningún tipo de vergüenza.
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