Aunque Sandro Rosell dejó el Barcelona en enero de 2014, salpicado por el caso Neymar, la influencia del expresidente sigue presente en el club azulgrana. El empresario libanés Shahe Ohannessian, considerado por la policía como el presunto testaferro de Rosell, trabajó para el Barça, a través de una de sus empresas, Opuupo Sports Marketing, hasta el momento de su detención, el 25 de mayo, según informó el programa Què t'hi jugues! de Ser Catalunya.
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