En la pista Suzanne Lenglen, cada punto de Kristina Mladenovic se festejaba como si hubiera marcado un gol. El ojito derecho de la grada estaba deshaciéndose de la defensora del título, Garbiñe Muguruza, y reportando gloria al tenis francés, tan necesitado desde hace tiempo. Apretó hasta el final la última campeona en París, que esta vez la vio marchar antes de tiempo, en los octavos, cuando todavía el torneo no había superado su ecuador. Cayó Garbiñe (6-1, 3-6 y 6-3, en 1h 59m) y la esperanza femenina se reduce ahora a Carla Suárez, citada en los octavos con la rumana Simona Halep.
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