El Giro, tan tranquilo sus ocho primeros días, recibió dos golpes en menos de media hora. El primero, unos kilómetros antes de comenzar la ascensión al Blockhaus, se lo propinó un policía de tráfico que se había detenido con la moto en el lado izquierdo de la carretera estrecha. Contra ella chocó violento el holandés Wilco Kelderman, que arrastró en su caída a algunos de los más importantes del pelotón, principalmente a los dos Sky que comparten el liderato de su equipo, Mikel Landa y Geraint Thomas, y al inglés Adam Yates, líder del Orica. El segundo golpe lo soltó Nairo Quintana, como se esperaba. Lo hizo durante la ascensión al que muchos consideran el puerto más duro del Giro. Fue un golpe en tres actos que acabó con los más resistentes en apenas dos kilómetros. El colombiano llegó solo a la cima del Blockhaus de la Majella, en cuyo podio le vistieron con la maglia rosa de líder. A 24s llegaron Thibaut Pinot y Tom Dumoulin; a 40s, Bauke Mollema; a 1m, Vincenzo Nibali.
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