Triste fin de Liga del Granada, que con Tony Adams en el banquillo sumó su séptima derrota en siete partidos. Un desastre en toda regla que provocó el enfado de su afición después de caer ante el Espanyol, al que le bastó un buen inicio del encuentro para sumar tres nuevos puntos. Una lluvia de aviones de papel cayó sobre el césped de Los Cármenes a medida que el choque finalizaba, con el Granada entregado, sin capacidad de atacar después de la salida de Pereira, y el Espanyol suspirando por el fin del encuentro. La ingeniosa forma de protesta de la afición fue el punto y final a la triste temporada del cuadro andaluz, con un sector de la grada cantando ‘campeones, campeones’ y la sensación de que espera un año durísimo en Segunda en espera de un nuevo ascenso. El Espanyol, por su parte, completó una aceptable temporada en espera de dar el salto a puestos europeos en la próxima. Con este triunfo, alcanza una meritoria octava plaza en espera de lo que hagan Eibar y Alavés.
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