En una de las sesiones de clasificación más movidas de los últimos meses, la pole position se la llevó un genial Maverick Viñales, comodísimo en esta pista, de múltiples frenadas y aceleraciones, mítico escenario de las 24 horas de Le Mans y de donde guarda magníficos recuerdos pues en sus curvas ganó, con solo 16 años, su primera carrera del Mundial el año de su debut en 125cc. Le gusta, sin duda, dice que le encaja, y después de un viernes aciago por las malas condiciones meteorológicas, el piloto de Yamaha demostró que puede manejarse por sus revirados rincones a su antojo con esta M1 con la que se entiende a la perfección. Especialmente, si los neumáticos y las sensaciones que estos le dan, no se le atragantan, como le ocurrió en Jerez, donde echó de menos algo más de agarre.
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