Era fiesta nacional en Turquía y Estambul estaba engalanada con centenares de banderas gigantes con la luna menguante y la estrella. Como cada 19 de mayo se conmemoraba el día de Atatürk, el fundador de la moderna República. La ciudad era un mural rojo y el Sinam Erdem una caldera amarilla. Y en ella se derritió el Madrid. "No hemos estado a la altura. Hemos jugado un mal partido y cuando juegas así en estas circunstancias, el rival no te perdona. Menos el Fenerbahçe y jugando en casa. Han sido mejores y se lo han merecido", sentenció Llull en las galerías del Sinam Erdem. Los 28 puntos de líder del Madrid no bastaron. Hasta cinco jugadores madridistas (Draper, Rudy, Doncic, Ayón y Taylor) hicieron una valoración negativa. Los de Laso no supieron escapar al destino previsto de un ambiente hostil y un rival voraz.
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