Serge Pizzorno, guitarrista y compositor de Kasabian, la banda que trató de recuperar la altivez barrial de la escena musical de Manchester con un rock futurista y reivindicativo, anheló en su niñez ser delantero centro del Leicester. No llegó a la elite, pese a sus buenas maneras con la pelota, pero la música sí le dio para que Claudio Ranieri utilizara como motivación la guerrillera Fire,uno de los éxitos de su banda. La letra, según el técnico italiano, entroncaba con el gusto por los jugadores aguerridos que profesa la ruidosa grada del King Power. El grupo más internacional de Leicester fue el invitado de honor a las celebraciones del épico título liguero conquistado el curso pasado.
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