Jupp Heynckes hipotecó la carrera de Pep Guardiola como entrenador del Bayern Múnich. El técnico alemán anunció en enero de 2013 que en junio abandonaría el banquillo del Allianz Arena y el club respondió poco después con el anuncio de que su sustituto sería el exentrenador del Barça. La jugada pareció tan calculada y perfecta como la sustitución de Guardiola por Tito Vilanova en el Camp Nou. Ocurrió que aquella temporada el campeón bávaro ganó el triplete —la Copa, la Bundesliga y la Champions—, de manera que Guardiola recibió una herencia envenenada de Heynckes.
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