Julio Jiménez apenas guardaba un recuerdo reciente de Roger Pingeon, que murió la madrugada del domingo en su casa de Beaupont víctima de un ataque cardíaco. “Le veía muy poco. No se relacionaba mucho con la gente de la época, no iba a nuestras fiestas y reuniones, como la que tuvimos hace poco en Hyères para celebrar los 50 años del Tour de Lucien Aimar. Vino Gianni Motta, vinieron Bellone, Rostollan… Pingeon no vino, dice el Relojero de Ávila. “La última vez que le vi, hace ya tiempo, estaba como siempre, muy delgado, muy serio. Justo hace unos días me llegó la carta de un amigo suyo preguntándome cómo me iba, pero de él no tenía noticias”.
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