Mangala fue el héroe al inicio con un tanto de cabeza, luego el villano por un fuerte puntapié a Messi que instaló el susto en el aficionado culer y por un penalti como último defensa y dentro del área sobre Luis Suárez. Leo Messi cogió el balón y Diego Alves se acercó al punto de penalti para tratar de desestabilizarle con la palabra. Pero no lo consiguió porque el 10 estaba de dulce, al fin cómodo como mediapunta en el 3-4-3, el nuevo sistema de Luis Enrique.
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