El objetivo de cualquier jugador de baloncesto, una utopía para la mayoría, es patentar un tiro que resulte imposible de defender. Solo algunos legendarios lo han conseguido. El Sky Hook de Abdul Jabbar, el Dream Shake de Hakeem Olajuwon, el Fade Away de Michael Jordan... jugadores excepcionales, anotadores compulsivos, como Wilt Chamberlain, Karl Malone y Kobe Bryant. En esa lista, en la sexta posición de anotadores de todos los tiempos, tras rebasar la barrera de los 30.000 puntos con los 25 que anotó en el partido que Dallas ganó a los Lakers (122-111), se ha hecho un hueco un jugador alemán.
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