Con paso tranquilo, sabedor de que ya había hecho todo lo que debía para decidir el encuentro, Messi alzó los brazos y aplaudió a un Camp Nou que se deshacía en vítores. Por primera vez desde el 15 de febrero de 2014, Leo se marchaba del campo antes de tiempo, sustituido por Luis Enrique. El plan estaba establecido y el triunfo frente al Athletic (3-0) el pasado sábado hizo posible seguirlo a pies juntillas; el 10 necesitaba un poco de descanso —al igual que un Luis Suárez, que aguardó todo el duelo en el banquillo— y el equipo necesitaba al 10 para el siguiente duelo, sobre todo porque Neymar no comparecerá esta noche frente al Atlético en la vuelta de las semifinales de la Copa debido a la acumulación de tarjetas. “Rafinha [lesionado] podía haber sido uno que le reemplazara. O Denis Suárez, que también ha jugado de extremo. Pero no voy a decir nada y vamos a hacerle pensar al entrenador rival sobre las distintas opciones que podemos barajar”, reflexionó en voz alta Luis Enrique. No citó a Arda Turan, sin embargo, que es el jugador que se presupone que se instalará en el vértice izquierdo del equipo porque en esta temporada ya ha partido en 12 ocasiones en esa posición. Y su rendimiento cara a puerta ha sido excelente.
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