Llovía como aquel año, granizaba como aquella década, el viento soplaba como en aquella ocasión. ¿Qué cuándo? Como en aquellos tiempos de galernas y temporales, sin avisos naranjas, solo las témporas indicando lo que estaba por venir, por llegar. Cambiaba una cosa. Los campos no son como aquellos y Anoeta se tragó el agua hasta que el estómago vomitó harto de líquido. Pero no había poco barro, algo de aquel viejo barrillo que tanto molestaba a los porteros. Y mucho espectáculo. Y goles bellísimos. Y dos equipos de mirada distinta. Uno, la Real, que mira al horizonte y ve que Europa está invitándole para la próxima temporada. Otro, Osasuna, que mira al suelo y siente que un terremoto se lo quiere tragar.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2kaO51c
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire