“Solo me preocupa que Messi esté feliz”, solía asegurar Pep Guardiola, cuando mandaba en el Barcelona. El técnico catalán entendía perfectamente la psicología del argentino, al que llevó a la cúspide del fútbol: con Guardiola en el banquillo, el 10 se levantó sus tres primeros Balones de Oro (2009, 2010 y 2011), ahora suma cinco (2012 y 2015). Messi no celebró el gol del triunfo de su Barcelona, este domingo ante el Leganés. Y eso que lo había marcado él, cuando el duelo estaba a punto de expirar y la afición azulgrana agonizaba, a punto de estallar de rabia. El estado de ánimo del rosarino es simbiótico al estado de ánimo del Camp Nou. Y si el argentino está infeliz, la hinchada tiembla.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2lBX67F
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire