El Barça rompió a jugar en Mendizorroza, el estadio del Alavés, embriagado todavía por la Copa. La victoria fue tan rotunda como sencilla después de que Luis Suárez descerrajara el marco de Pacheco. El guion de muchos partidos, buenos y malos, resueltos a partir del gol del 9. La actuación barcelonista en Vitoria, sin embargo, resultó especialmente convincente después de su pesaroso encuentro con el Atlético y la fallida salida al Villamarín. Muy serio, el Barcelona atacó bien cuando fue académico y contragolpeó mejor con el tridente, de manera que su encuentro resultó completo si se exceptúa la lesión de Aleix Vidal, abatido al final por Theo. Muy generoso y decisivo en el 0-1, el barcelonista abandonó el campo con el tobillo derecho roto, después de la entrada a destiempo del lateral del Alavés, que se anticipó a Aleix. La jugada empañó una tarde azulgrana tan deliciosa que hasta marcaron Neymar y Rakitic. Mejorado, el croata formó en la medular con André Gomes y Busquets, decisivo para racionalizar el fútbol y dar salida al juego del Barça.
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