El Barça salió a jugar a la hora del té y se marcó un partido exquisito cuando la tarde pedía un trago de whisky en el Camp Nou. Hacía un frío que pelaba en la grada y en el palco Bartomeu resoplaba después de intentar desenredar el inexplicable lío en el que se ha metido por la renovación de Leo Messi. El equipo se puso a jugar a fútbol, indiferente con la junta y la prensa, y los goles cayeron dulcemente, como si empezara un cuento de hadas después de una semana en que ardió Troya. A los azulgrana les salió un partido tan redondo y pulcro que incluso marcó Aleix Vidal y salió Alcácer mientras descansaba Luis Suárez. El uruguayo ha recuperado el tino, Busquets pareció Busquets, marcó naturalmente Messi y por fin triunfaron los dos interiores: Rafinha y André Gomes. Ni pío dijo La UD Las Palmas después de que el Barça le quitara la pelota.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2iowru3
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire