Hubo un momento a lo largo de la tarde en el que parecía que se jugaba la jornada final del campeonato, equipos volcados, partidos de ida y vuelta para Liverpool y Manchester City, enfrascados en una persecución del liderato en la que asumen a estas alturas un mínimo margen de error. Lo tuvieron los primeros, que se dejaron dos puntos en su visita a Sunderland, lo otearon los citizens, sufridores hasta el último segundo de la prolongación para superar (2-1) al Burnley. La concatenación de partidos en las fechas navideñas, su exigencia, es fácil que acabe pasando factura. Liverpool y City salieron al campo a jugar 44 horas después de acabar el partido que les enfrentó la tarde de fin de año. El Chelsea puede ponerse con ocho puntos de ventaja en la cabeza de la tabla si gana su partido de esta jornada en casa del Tottenham. Pero no saltará al campo hasta el miércoles por la noche. “Podíamos haber jugado mejor, pero no estoy seguro de poder hacerlo si solo descansamos un día”, se excusó Jürgen Klopp, el entrenador del Liverpool.
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