La reciente historia de Xavier Sabaté parece salir de un cuento de hadas. En apenas año y medio, el técnico español de 40 años ha pasado de ser entrenador ayudante de un club abocado a luchas internas por el poder, como el Veszprém húngaro, a seleccionador del equipo que tumba a la campeona olímpica en el Mundial de balonmano. El domingo, su equipo, Hungría, el país en el que vive desde hace años, eliminó contra todo pronóstico a la poderosa Dinamarca (27-25) en octavos de final de la competición que se está disputando en Francia.
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