dimanche 22 janvier 2017

Nadal

Vi una vez a Nadal en directo. Fue ver a The Beatles en The Cavern Club: Nadal jugaba una final de Roland Garros. Uno reconoce a un mito porque convierte un torneo legendario en un ámbito doméstico, una atmósfera reconocible por él y los suyos en la que se mueven con la misma facilidad que una familia de tigres en la selva; así Merckx, Ballesteros, Indurain, Bolt o Maradona. Aquel fue su séptimo título y las instalaciones de París exhibían las imágenes de todos los campeones, así que la última década era el álbum fotográfico de Nadal. Desde 2005, con una excepción, lo había arrasado todo de tal forma que si uno pasaba rápido la mirada sólo veía a Nadal creciendo. Quiero decir que Nadal convirtió Ronald Garros en su cumpleaños; haber nacido el 3 de junio era el recordatorio definitivo.

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