Difícilmente olvidará Garbiñe Muguruza sus experiencias en Melbourne. Allí, en las Antípodas, fue donde obtuvo su primera victoria en un partido de un Grand Slam; fue en 2013, ante la eslovaca Magdalena Rybarikova (4-6, 6-1 y 14-12). Esta vez, en su estreno en el primer grande del año, invirtió solo 1h 37m para apear a Marina Erakovic (7-5 y 6-4) y citarse en la siguiente ronda con Samantha Crawford (142ª de la WTA), pero a buen seguro que recordará este encuentro durante mucho tiempo.
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