Fue una obra de arte, resuelta en tan solo 10 toques de balón. Apenas 13 segundos en los que intervinieron seis jugadores del Arsenal. Uno de ellos, el francés Olivier Giroud, ariete que no se distingue especialmente por su habilidad con los pies, pero que se afila cuando la historia va de golpear el cuero a la primera para encontrar la portería. Ayer, en el estreno del nuevo año, volvió a exhibir esa cualidad en el triunfo del equipo londinense contra el Crystal Palace (2-0).
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