Vitor Faverani llegó, vio y convenció. Su actuación resultó decisiva. Liberó a un Barcelona atribulado, nervioso, impreciso, que iba camino del desastre ante el Anadolu Efes de Estambul. Los azulgrana afrontaban el duelo casi como una final, dada su mala clasificación. Notaron muchísimo el peso de la exigencia y las dificultades que han sufrido esta temporada para alcanzar un nivel de juego acorde a lo que se espera de ellos.
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